Cuando la comodidad del adulto está por encima de las necesidades del niño.

¡Hola!
Como algunos sabréis soy de Valencia, tierra de sol y buen tiempo. Esta semana han habido fuertes lluvias y en general ha habido muy mal tiempo por allí, cosa poco habitual. Mal tiempo en Valencia significa: DRAMA, TERROR, MIEDO: HUIR RÁPIDAMENTE. No exagero. Estamos muy poco acostumbrados y cuando llega no ves a nadie por las calles. “Día de peli y manta” se suele decir.

Pero ¿Qué pasa con los niños?

Los niños llegan al colegio generalmente o corriendo al máximo bajo el paraguas o en coche (aunque esté al lado de casa, no vaya a ser que les caiga una gota de agua), entran corriendo probablemente sin hacer fila ni nada y se meten en su aula. Una vez allí, el día transcurre dentro.

Se nos llena la boca y las programaciones didácticas al hablar de atender a las necesidades de los niños, que los niños y niñas sean protagonistas de su aprendizaje y por supuesto, seguir la rutina, esencial en infantil. Pero, en serio, ¿lo hacemos?

Me imagino a un niño de 3 años. Llega la hora de almorzar, salir, tener ese rato de correr y jugar libremente (porque no nos engañemos, este suele ser el único momento de juego libre de los niños) y ¡puf! ahí siguen en el aula. O tal vez en el hall del cole. Esperando a que acabe el patio para volver a clase. Así crecí yo. Y así crecen 20 años después mis sobrinas.

lluvia caras tapadas helsinki
Un día de lluvia normal… en Helsinki

Estamos muy acostumbrados a estar dentro cuando llueve. No nos planteamos por qué ni a qué se debe y, sin embargo vivimos así. Pues una vez más, llegué a Noruega y ¡Puf! Aquí salen todo el tiempo, haga el tiempo que haga. “No existe el mal tiempo, sino la mala ropa” me dijeron. Y pensé, no les queda otra, pues Bergen es la ciudad más lluviosa de Europa. Sin embargo, una vez más, la experiencia me fue dando otra visión. 

Salir a jugar al aire libre es una necesidad de los niños y niñas. Al aire libre exploran un entorno diferente, se relacionan de maneras diferentes y el juego es completamente diferente. Al aire libre pueden correr, saltar, explorar diversas texturas, por ejemplo, en el arenero, en la zona de hierba, en el asfalto… y encuentran diferentes elementos naturales y desestructurados: las piedras, los palos, la arena…. El juego simbólico se multiplica.

Os contaré un secreto: Aunque llueva, los niños siguen teniendo esa necesidad. ¡No se les va!

La lluvia es un elemento más de la vida. En unos sitios es más frecuente y en otros es casi una desconocida. Sin embargo, ahí está. El agua cae del cielo mojandolo todo, formando charcos, transformando la arena del arenero en algo completamente diferente, haciéndonos sentir de una manera completamente diferente. Cambia todo. La luz, las sensaciones al caminar, los colores de las cosas, sus texturas, su utilidad. La lluvia ofrece una oportunidad a los niños de tener una experiencia diferente a la de todos los días (en el caso de Valencia, donde es un fenómeno poco habitual). ¿Por qué encerramos a los niños en el aula entonces?

Trabajo en equipo para hacer un volcán

Mi teoría: Porque es muy incómodo para los adultos.

Y diréis (los maestros/as): si es que las familias se quejarían… No quiero ni pensar lo que dirían si llegan tan sucios a casa. Y además no traerán la ropa adecuada… No, no, quita quita. ¿Se quejarían? Pues tal vez al principio sí. Es normal. Es algo nuevo, diferente, a lo que no están acostumbrados. Y lo nuevo da miedo, desconfianza. Es, como digo, normal.

Pero como maestros es nuestro trabajo y nuestra obligación velar por satisfacer las necesidades del alumnado, por ofrecerles las oportunidades de aprendizaje y desarrollo que necesitan y, sobre todo, de tomar las decisiones de cómo planificamos nuestra acción docente. Para eso tenemos conocimientos y formación (aunque un poco mala). Igual que explicamos a las familias cómo es nuestra forma de trabajar y por qué lo hacemos así, esto es un punto más. Las familias (en general) sólo van a necesitar unos argumentos lógicos, seguridad y confianza en aquello que se hace en el cole.

En cuanto al equipamiento que se necesita, no es tanto: Unas botas de agua, un pantalón de lluvia y una chaqueta de lluvia. Si hace mucho frío, es conveniente tener unas manoplas de lluvia. Muchos me han argumentado que las familias no traerán la ropa adecuada, que no querrán comprarlo, que es caro… No es más caro que el material escolar que se suele pedir y del que fácilmente podemos prescindir. Además, igual que existe el banco de libros en muchos centros, también con el tiempo podríamos crear un banco de ropa de lluvia, por ejemplo. Si os interesa el tema del equipamiento, qué se necesita y cómo organizarlo, ponedlo en comentarios o por mis redes sociales y encantada haré un post al respecto. (*Aquí lo tienes)

Pero, maestros, maestras ¿Queréis de verdad salir al patio cuando llueve? No os voy a mentir: Es MUY INCÓMODO. Es el doble o triple de trabajo que lo habitual. Es duro. Es costoso. Es… ¡TRABAJAR!

Es nuestro trabajo. A veces ser maestro es una comodidad, recibir abrazos, recibir sonrisas… A veces, es soportar días de lluvia, de frío y salir con el alumnado a jugar, a mojarse, a ensuciarse, a tener que ponerles la capucha si se la quitan aunque esté llena de barro, a tener que colocarle bien el pantalón de lluvia sobre la bota de agua. Tener que acompañarles a que se cambien de ropa si se han mojado más de lo que deberían. Es dedicar mucho más tiempo antes de salir a que todos se hayan vestido correctamente y al entrar para que todos puedan quitarse la ropa de lluvia, colgarla, colocarla en el sitio…

02919870-550c-48e9-b644-df89ae03584e-7522e27c-d792-474a-b883-134ace27692c-v1
Tras un día de lluvia en el #Barnehage

Me pregunto muchas veces si, pese a saber que para los niños es mejor salir que quedarse dentro, para los maestros no es precisamente mejor. Y, en este caso ¿En quién estamos pensando a la hora de tomar la decisión?


¿no tienes tiempo de leer? ¡Escúchalo en ivoox!

3 Comentarios

  • Rachel

    Es muy triste que en España la mayoria de los niños tengan tan pocas experiencias al aire libre desde el momento que caen 4 gotas, hace fresquito u oscurece un poco…me quedo sola en el parque con mi bebe jugando….las madres ya cometan que “queda muy poco para disfrutar de momentos de parque…”pero en verano sucede a veces, al menos en fuentes de Madrid , que los niños quieren jugar y no se les deje mojarse “para no ensuciarse” o que tengan que esperar un rato a que se sequen sus ropas…mientras yo dejo que mi bebe juegue, con el barro el agua y hasta la comida. En cambio, otras madres y educadoras me miran con criticas y suelen tener el no en la boca para sus alumnos o sus propios hijos…en las aulas por experiencia suele ser lo mismo…por costumbre, mentalidad que piensa en el adulto en vez de en el niño…tanto en educacion como en crianza me he dado cuenta de lo “controlados”que estan los niños…una cosa es velar por su seguridad y otra diferente es cortar las alas de su infancia o fomentar el que todos sean niños pasivos, obedientes pero al mismo tiempo frustrados y hasta con cierta agresividad o digamos falta de consideracion para pensar en los demas o ponerse en el lugar del otro … hay que predicar con el ejemplo. Mancharse tiene solucion y si solo requiere de algo mas de planificacion y trabajo…pero ante todo conciencia y ganas de trabajar aunque en el caso de la educacion infantil las ratios tan elevadas, el poco apoyo del sistema por esta etapa de la vida tan importante no ayudan a que los niños crezcan mas felices… Al menos, con post como este se puede ir creando conciencia…pequeños cambios grandes resultados!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: