Jugar bajo la lluvia: ¿y si las familias no quieren?

¡Hola!

Como sabéis, soy defensora del juego libre y si es al aire libre mejor. Las horas de juego libre en un cole español son muy poquitas. Normalmente 30 minutos en primaria (que suelen ser los mismos 30 minutos utilizados para comer…) y 30 o 45 minutos en infantil (donde normalmente, creo, se come primero y después ya juegan).

Pero como sabéis por anteriores entradas y probablemente por vuestra experiencia, ya sea de cuando erais niños, de vuestra vida como docentes o tal vez de ver a vuestros hijos, hay un enemigo público ante el juego al aire libre: La lluvia.

La peligrosa y temida lluvia

Pues parece que va a llover…

Os pregunté por instagram si como docentes, como niños y como padres os gustaría salir a jugar bajo la lluvia. La respuesta fue aplastante. Y sorprendente. Y un poco intrigante. Y, por qué negarlo… sospechosa.

Juzgad vosotros mismos:

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Os pregunté también por las excusas ante tal avalancha de SÍ en las tres encuestas y hoy vengo a hablar de la excusa #1: Los padres.

Los padres… Los grandes culpables… Los grandes temidos… Los estrictos y despiadados padres… No soy yo… son los padres… Eh… ¿En serio?

Os voy a desmontar la excusa número 1 rápidamente. ¿Preparados?

En el cole hay tres elementos humanos fundamentales: Los docentes, los niños y las familias. Cada uno de ellos tiene una función.

Los maestros tienen la función de cumplir con el currículo educativo. Esto es, en infantil, respetar las necesidades de los niños y niñas, acompañarles en el descubrimiento de sí mismos y del mundo que les rodea y ofrecerles las oportunidades de desarrollo y aprendizaje que necesitan, basadas siempre en sus necesidades individuales. El currículo en infantil es muy abierto, pero deja clarísima una cosa: Las experiencias de aprendizaje serán activas. Los maestros, además tienen la obligación de velar por que los derechos de su alumnado se vean cubiertos y, siguiendo la legislación, de informar e incluir a las familias en el centro educativo.

Las familias tienen la función de acompañar, asegurarse de que dejan a sus hijos en buenas manos y velar por su seguridad. Tienen la necesidad de confiar en el maestro o maestra, pues le están dejando durante un montón de horas a sus hijos. Tienen también el derecho a poder participar en el centro, a conocer lo que allí ocurre y a formar parte de la comunidad.

Los niños… Bueno, ellos tienen la obligación de asistir (pues pese a  no ser obligatorio hasta los 6 años, las familias lo han decidido así). Tienen la obligación de estar allí muchas horas diarias y tienen, además, derechos y necesidades. Los niños necesitan y tienen derecho a jugar, moverse, estar activos. Necesitan, además de ser su derecho, sentirse seguros, en confianza.

¿Y qué pasa entonces? ¿Qué tiene que ver esto con la lluvia, las excusas y el miedo?

No salir al patio cuando llueve es una cuestión de costumbres. Estamos acostumbrados a no hacerlo y ni siquiera nos hemos planteado por qué. Sin embargo muchos lo achacan a que los padres pondrían el grito en el cielo o que se enfadarían mucho.

Las familias buscan lo mejor para sus hijos. De una manera u otra, los padres, las madres, los abuelos, las tías… cualquier familiar de un niño tiene el instinto y el deseo de cuidarle, de ofrecerle lo mejor. De velar por su seguridad y por que pueda desarrollarse de la mejor manera posible. Partiendo de esta base, hemos de ser conscientes de que lo mejor, no existe. Lo que es mejor para mi, para otro no lo será y ponerse todos de acuerdo es muy dificil incluso muchas veces dentro de la propia familia. (Cuantas discusiones por que el niño no come suficiente, por que no dejes subir ahí a la niña, por que no lo cojas tanto en brazos, por que se coma las coles de bruselas…). Me entendéis, ¿no?

En casa y en su tiempo libre, cada familia decidirá si quiere o no salir al aire libre cuando llueve, cuando haga sol o cuando les apetezca (o no). Sin embargo, el cole es diferente.

En el cole, los maestros estamos trabajando. Tenemos una obligación y una tarea que ejecutar. Tenemos que cumplir el currículo educativo y tenemos que ser capaces de tomar decisiones. Entre estas decisiones está salir o no al patio cuando llueve o cuando está mojado fuera. Para poder tomar esta decisión, como cualquier otra decisión, hay que tener claras las ventajas, los inconvenientes y el porqué lo vamos a hacer (o no hacer). Como profesionales conocemos nuestras obligaciones y conocemos cómo funciona el proceso de aprendizaje, conocemos las necesidades de los niños y niñas y, por tanto, estamos capacitados para tomar esta decisión con respecto a nuestra aula.

Las familias pueden poner el grito en el cielo. Pueden pensar que sus hijos van a enfermar, que se van a ensuciar, que vaya tontería. Pueden y están en su derecho de pensar esto, de quejarse, de sentirse inseguros. Sí. Es una realidad.

Pero nosotros, como profesionales, debemos hablar con ellos, informar, argumentar, explicar desde el respeto qué nos ha llevado a tomar esta decisión. La información es poder. Informar de los motivos, por qué consideramos que esto es lo mejor para sus hijos y por qué como profesionales vamos a tomar esta decisión. Las familias no son el enemigo. Generalmente sólo necesitan confianza, comprensión y ver seguridad en el maestro y en la decisión tomada.

Y, una vez informados, puede que les guste la idea o puede que no. Pero en el cole, los que estamos trabajando y tenemos la obligación de cumplir con el currículo y de velar por las necesidades de los niños y niñas, somos nosotros, los docentes. Nos hemos formado para ello. Es nuestro trabajo. Y la decisión, es, por tanto, nuestra. No podemos dejar de trabajar por lo que digan las familias. Pues en la escuela, nos guste o no, estamos trabajando y somos nosotros quienes tenemos que decidir.

Y tú, ¿todavía tienes miedo a lo que digan las familias? Comparte la entrada si te ha gustado, si crees que va a interesar a tus conocidos y, sobre todo, si te apetece ayudar a la gente de tu alrededor a cambiar la visión. Por cierto: A partir de ahora también disponibles en formato #audiopost!

¡Un abrazo!


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