Jugar NO es el objetivo. Pero es la ÚNICA forma de llegar a lograrlo.

Muchas veces me preguntan cosas como la que me ha llegado hoy por instagram stories: ¿Si el único objetivo allí arriba es jugar, trabajan menos los maestros? Y ante esto yo me quedo pensando… ¿Es que no hemos entendido nada?

JUGAR no es el objetivo. JUGAR es la forma que tienen los niños y niñas de relacionarse con el mundo que les rodea. JUGAR es la forma que tienen los niños y niñas de conocer la realidad en la que viven. JUGAR es la necesidad innata de los niños y niñas, lo que hacen en todo momento, les dejen o no. Porque no pueden evitarlo. JUGAR es, sencillamente, el derecho de los niños y niñas.

Emociones y vivencias por doquier

Cuando digo que los niños y niñas TIENEN QUE jugar. Que su DERECHO es jugar así como su NECESIDAD, lo digo porque lo pienso de verdad. ¿Qué sería de una infancia sin juego? ¿Qué sería de un niño sin esa herramienta que tiene para explorar, probar, intentar, descubrir y, por supuesto, aprender?

Pues sería… o es, sencillamente, lo que muchos están viviendo: Resignación, frustración, enfados, rabia, “rabietas”, cero pensamiento lateral, cero reflexión, cero pensamiento lógico, cero nuevas ideas.

Sin embargo, aquí arriba, aunque “SOLO” JUEGAN, no es este el OBJETIVO. JUGAR es la forma de lograr el objetivo. JUGAR es el medio, el método, la metodología, el recurso. JUGAR es todo. Salvo el objetivo.

Sí, sí… Pero, ¿Entonces no les enseñas? ¿Entonces trabajas menos?

Los objetivos los marca el currículo educativo, pues lo que os cuento desde aquí arriba es en una escuela reglada, una escuela homologada. Y sigue un plan anual basado en un currículo educativo y por supuesto, unos objetivos. Sí. Efectivamente. También hay objetivos en Noruega. Lo que pasa es que los logramos a través del juego. Y a través del acompañamiento, del respeto, del cariño, de la paciencia y la vida cotidiana.

Dejar a los niños jugar no es sentarse a tomar café y mirar instagram mientras los niños juegan. Eso, si alguien lo hace o piensa que es lo que se haría mientras los niños juegan, es de ser muy poco profesional y de no haber entendido nada.

Y sí. En ESPAÑA también se pueden lograr los objetivos a través del juego. Todos ellos, sí. Os pondré ejemplos a través del Real Decreto 1630/2006, de 29 de diciembre, por el que se establecen las enseñanzas mínimas del segundo ciclo de Educación infantil. Además, los objetivos de Noruega no distan tanto de los de España, aunque, eso sí, su currículo es más amable con el lector. Es estéticamente cuidado y muy agradable de leer. Además incluye no sólo objetivos para el alumnado sino también, tras ellos, una sección de “El personal del centro hará…” donde deja muy claras las pautas a seguir. Así nos evitamos esconder métodos no respetuosos bajo la libertad de cátedra.

Bueno, allá van los ejemplos, os pongo varios de cada uno de los objetivos generales de la etapa de segundo ciclo de Educación Infantil a nivel estatal.

a) Conocer su propio cuerpo y el de los otros, sus posibilidades de acción y aprender a respetar las diferencias. El movimiento libre les permite conocer sus capacidades, sus habilidades y desarrollarlas, jugando por ejemplo a esconderse tomarán conciencia de su cuerpo, de su presencia física, jugando a recolectar piedras moverán sus dedos, observarán cuántas les caben en una mano, conocerán su mano a la perfección. Jugando a saltar charcos descubrirán el poder de sus piernas, explorarán a saltar con una, con ambas, o quizá a sentarse en el charco, además sentirán las gotas que salpican, descubrirán que su cuerpo se moja… (Y un sinfín de ejemplos más, os hacéis a la idea)

b) Observar y explorar su entorno familiar, natural y social. Jugando imitarán lo que ven en su entorno, las profesiones, los roles, las funciones de cada persona, las actitudes de cada uno. Jugando integrarán el funcionamiento de una tienda o una visita al médico. Además jugando tocarán, manipularán y conocerán los diferentes materiales, los elementos de la vida diaria, la naturaleza al jugar al aire libre…

Concentración máxima para que no caiga ni una gota fuera (coordinación ojo mano en estado puro)

c) Adquirir progresivamente autonomía en sus actividades habituales. Nada es más autónomo que el juego libre. Eligen a dónde ir, en qué postura ponerse, con quien jugar, se buscan el material, se montan su propio mundo, desarrollan su autonomía al 100%. Jugando. Jugando libres (si no no es juego).

Subir, mantener el equilibro, le llevo varios intentos.

d) Desarrollar sus capacidades afectivas. Qué mejor relación con el resto del grupo que la relación espontánea, la que surge cuando estás tranquilo, cuando te sientes como en casa. Qué mejor relación afectiva que cuidar a tu muñeco, a tu peluche o a tu figura de LEGO.

e) Relacionarse con los demás y adquirir progresivamente pautas elementales de convivencia y relación social, así como ejercitarse en la resolución pacífica de conflictos. Más de lo mismo. ¿Cómo relacionarse si no es de manera libre? ¿Cómo resolver conflictos si nunca surgen realmente? La relación que se crea jugando es una relación potente, intensa, desde el amor puro al mayor de los enfados. Pasando por todo el abanico que hay entre medias. Jugando pasa de todo, millones de oportunidades para desarrollar la inteligencia emocional en directo y desde la realidad.

f) Desarrollar habilidades comunicativas en diferentes lenguajes y formas de expresión. Jugando, una vez más. De pronto se disfrazan y son un monstruo que se expresa con sonidos desconocidos. De pronto son una madre que habla con el acento de su pueblo. De repente cogen una marioneta y habla la marioneta con vida propia. De pronto descubren que golpeando el cubo del arenero pueden dar un concierto de Rock.

g) Iniciarse en las habilidades lógico-matemáticas, en la lecto-escritura y en el movimiento, el gesto y el ritmo. Repartir los coches para que sea justo. Elegir qué persona va a ser cada uno en el juego. Decidir qué forma tendrá la casa que vas a construir, crear cinco castillos de arena y ver que han saltado sobre uno de ellos y sólo te quedan cuatro. Encontrar ocho piedras y contarlas constantemente para asegurarte de que no has perdido ninguna. Contar para jugar a pillar o al escondite. ¿Y las letras? Igual. “Miriam… Piriam… Liriam” “mmmmmmmmmmmiriam… mmmmmmmmmmmmmmama” O juego a leer. O libremente me siento a escribir una carta a mi amigo que cumple años.

Infinitas oportunidades

Ala. Ahí lo tenéis. En España también se puede. TODO se logra con el juego. Pero por supuesto: Requiere del acompañamiento y de un ambiente rico, agradable y estimulante (ojo: No confundir con sobre-estimulante)

Un entorno donde te apetezca estar, donde hayan, por ejemplo, bonitos y cuidados carteles con sentido que indiquen mensajes que puedan llamar su atención (Ya sean nombres, señales de tráfico o los nombres del material que se guarda en X sitio), donde haya materiales que estén cuidados, no hacen falta muchos, ni caros, pero que sean agradables y preferiblemente reales (¿Para qué ofrecer una escoba de juguete habiendo escobas de verdad del tamaño de un niño y que además no están decoradas para una niña ama de casa?) o naturales. Escoge telas, piedras y palos antes que plásticos y kits del todo a 100. Un espacio donde te sientas como en casa, donde seas feliz. Allí es donde surgen las mejores cosas.

Y un acompañamiento que respete, que no juzgue, que provoque sin importar que la provocación sea ignorada y no deje de hacerlo, que escuche los intereses de cada persona e intente potenciarlos (sin agobiar). Un acompañante que de vez en cuando puede decir “Oh, tienes cinco piedras redondas y tres cuadradas” con el riesgo de ser ignorado y el riesgo de provocar un potencial interés en los números, en las formas, o quizás, en las piedras. Un acompañante que sea un modelo real. Un acompañante que, ante todo, sea tu figura de confianza dentro del cole, alguien en quien confíes y con quien puedas ser tú mismo.

Un entorno rico y cuidado no requiere de grandes inversiones

Y con eso, TODO va a funcionar. También hacemos otras cosas en el barnehage: Vivir, vestirnos, desvestirnos (al entrar y salir), ir al baño, comer, preparar la comida a veces, recoger nuestro plato, salir de excursión, algunas asambleas (que no son siempre respetuosas) e incluso grupos de aprendizaje para diferentes cosas (grupo de lenguaje, grupo de cuentacuentos, asamblea de tráfico…) No hablo de estas cosas porque personalmente las veo innecesarias y, como mucho, son un complemento del juego, nunca una alternativa. NADA, absolutamente NADA puede sustituir el poder del juego.

Y tú… ¿Permites el aprendizaje a través de la mejor herramienta o te conformas con intentar que aprendan a través herramientas poco respetuosas?


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@desdeaquiarriba

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