Magisterio es pinta y colorea

Hola a todos! Como sabéis el blog nació hace muy poquito y las entradas sobre mi experiencia en una escuela de Finlandia están gustando bastante más de lo que me esperaba, muchas gracias a todos los que las habéis leído, comentado, dado a me gusta en las redes sociales e incluso compartido. La verdad es que me hace mucha ilusión ver que os gusta tanto lo que escribo.

Hoy vengo a hablar de un tema diferente, un tema que me lleva rondando la cabeza desde hace bastantes años y del cual mi opinión ha ido variando mucho a través de la experiencia. Un tema que al principio me enfadaba, después me empezó a dar igual y, finalmente, me acabó produciendo bastante pena. Vengo a hablar de algo que nos acompaña a los maestros desde que empezamos a estudiar e incluso a veces desde antes, probablemente desde el momento en que le comunicamos al mundo que queremos estudiar Magisterio, y que nos acompañará siempre. Inevitablemente, ¿o no?

Todos hemos escuchado alguna vez alguna frase del estilo “El que vale vale, y el que no, a magisterio”o “Magisterio es pinta y colorea”. Frases despectivas hacia la carrera que te convierte en maestro. Frases que dejan ver el pensamiento no sólo hacia los que estudiamos esta carrera sino hacia los que ejercen esta profesión. Bien, si eres de los que dice estas frases, al igual que si eres de los que se enfadan cada vez que lo escuchan, por favor, sigue leyendo.

En primer lugar, quiero dejar claro que en mi opinión, ser maestro es una de las profesiones más difíciles e importantes que se pueden tener. Difícil, porque aunque “todo el mundo puede hacer magisterio”ser un buen maestro conlleva mucho más que tener paciencia y pasar horas en el aula con los niños. No vengo a dar el discurso de que no es fácil estar en un aula con 28 niños. No vengo a hablar de si los maestros tienen demasiadas vacaciones o demasiada carga laboral en casa. No. No vengo a hablar de eso. Al decir que ser maestro es difícil, me refiero a que es difícil ser un buen maestro, un maestro en mayúsculas, un maestro de esos que se recuerdan, de esos que te marcan, de esos que enseñan. No un maestro cualquiera, que los hay, desgraciadamente, a montones. Es difícil saber motivar al alumnado, saber convertir los objetivos y contenidos del currículum en los intereses principales del niño y ofrecerle lo necesario para aprender. Es difícil, y a la vez muy importante, porque un maestro puede sacar lo mejor de sus alumnos, o por el contrario, hacer que sus alumnos odien aprender. Y aunque no lo creáis, esto último puede ser muy peligroso.

Una vez dicho esto, me gustaría dar mi punto de vista hacia todas esas afirmaciones que tanto nos han repetido a los estudiantes de magisterio a lo largo de los años.

Cuando decidí estudiar magisterio, no había escuchado nunca ningún mal comentario al respecto y para mí era una carrera muy valorada socialmente. Yo veía a los maestros con buenos ojos y creía que todo el mundo los veía igual. Había escuchado críticas sobre sus horarios o sus vacaciones, pero yo tenía claro las razones por las que quería estudiar magisterio y estas no incluían ninguna de estas dos cosas y por lo tanto, no me afectaba. Sin embargo, a pesar de que en mi ciudad la nota de corte era bastante alta (9,7), empecé a escuchar algunos comentarios como “con tu nota, métete a una carrera mejor, ¿no?”. Para mí, que había pasado segundo de bachillerato creyendo que era el año más importante de mi vida y que entrar a magisterio era mi objetivo principal, no tenían sentido esos comentarios y, afortunadamente, no les hice ningún caso.

Una vez dentro, empezaron a llegar los típicos comentarios de amigos o conocidos. “¿Qué hacéis en clase, cantar?” “¿Qué pasa que en magisterio os enseñan a tocar la flauta?” y muchas otras cosas de las que todos los que hemos estudiado magisterio o tenemos algún conocido que lo ha hecho probablemente hayamos oído hablar. Al principio me enfadaba mucho al oír esos comentarios. Defendía mi carrera ya que para mí era una carrera de mucha importancia y no podía consentir dichos comentarios que la infravaloraban de tal manera.

Conforme fue pasando el tiempo en la carrera, empecé a notar cosas raras. Empecé a ver asignaturas que estaban diseñadas con el único objetivo de rellenar huecos. Asignaturas en las que durante 4 meses, cada día venía un profesor diferente a dar la clase y ninguno de ellos sabía por donde llevar los contenidos. Asignaturas en las que un profesor sentado en su mesa cara al portátil leía un power point que ni había diseñado él y en el que probablemente habían dos o tres faltas de ortografía por diapositiva. Empecé a ver profesores desmotivados, cuyo único objetivo con respecto a la docencia era pasar el rato, lanzar unas diapositivas e irse a casa, a seguir con su vida. Entonces, llegados a este punto, dejé de defender la carrera ante los comentarios despreciativos que al principio me afectaban tanto. Dejé de hacerlo no para darles la razón, sino porque no soy una persona a la que le guste mentir y lo que me ofrecía mi universidad no merecía ser defendido.

No voy a ser radical, siempre había alguna asignatura que se salvaba, algún profesor de estos que no olvidas y que incluso siendo de los más exigentes, te hacían confiar un poquito más en la universidad y pensar que no estaba tan mal. Profesores como esos que en teoría todos queremos ser algún día. De los que irradian pasión por la enseñanza y por el aprendizaje. Los había, y los que habían, marcaban, pero eran demasiado escasos.

Me podría poner a enumerar muchos ejemplos del porqué considero que no había calidad en la carrera pero voy a limitarme a exponer lo que bajo mi punto de vista eran los grandes problemas de la carrera

  • Asignaturas de relleno

En primer lugar, como he dicho, había muchas asignaturas de las que se conocen como relleno, es decir, en las que no se hacía nada. Bien porque la asignatura en sí no tuviese ningún sentido o bien porque el profesor no tuviese los conocimientos que la asignatura requería. Incluso en algunas ocasiones el profesor admitía que no tenía claro el sentido de dicha asignatura, lo cual me parece injustificable.

  • Profesores sin experiencia en la docencia

Sin duda, uno de los problemas más esenciales. Principalmente afectaba a asignaturas como Didáctica de las matemáticas, didáctica de las ciencias naturales, artes plásticas o didáctica de la lengua (castellana, valenciana o inglesa). Me explico. En ocasiones los profesores de estas asignaturas eran personas doctoradas en, por ejemplo, lengua española, o naturales, o la especialidad correspondiente. Remarco los nombres de las asignaturas para dejar claro que si en magisterio existe la asignatura “Artes plásticas” no existe como tal, sino “Didáctica de…” lo cual significa sencillamente “Cómo enseñar…” Sin embargo estas personas con amplios conocimientos en sus respectivas ramas nunca habían entrado en un aula, nunca habían estudiado el desarrollo de un niño de Educación Infantil o primaria y por lo tanto no tenían conocimientos suficientes como para enseñar cómo se debe enseñar estas asignaturas  a un niño.  Ya que enseñar a un niño no es lo mismo que enseñar a un adulto y de ahí que haya una carrera específica para ello.

Este desconocimiento por parte del profesorado, hacía que sus clases se convirtiesen en clase de arte, de ciencias o de matemáticas sin tener en ningún momento en cuenta que nosotros, estudiantes de magisterio, no necesitamos aprender los conocimientos básicos de estas ramas (ya que los contenidos que enseñaremos serán de infantil o primaria y por tanto los debemos dar por sabidos) sino que necesitamos entender cómo funciona la mente de un niño para llegar a estos conceptos.

Además de todo esto, en ocasiones los contenidos ni siquiera era “un recordatorio” de los contenidos que se enseñan en Educación infantil o primaria sino contenidos nuevos que ni siquiera se dan en bachiller, y que carecen de importancia para la formación de un maestro.

  • Contenidos

 Este punto va muy ligado al anterior. Básicamente quiero remarcar el hecho de que en clase de magisterio no necesitamos pintar un cuadro sino aprender técnicas que pueda utilizar un niño de Educación Infantil o primaria y sobre todo, qué aporta cada una de esas técnicas. Y lo mismo con las ciencias, las matemáticas, la lengua, la música, etc.

Sin embargo, no voy a mentir. En magisterio he pintado cuadros. En magisterio he jugado a juegos deportivos. en magisterio he cantado canciones infantiles. He hecho bailes. En magisterio he hecho la mayoría de tópicos que se dicen sobre magisterio. Y lo quiero dejar claro para que podáis entender la razón de esta entrada.

No podemos negar que en magisterio se hace eso. No podemos negar que magisterio es una carrera fácil. Con carga de trabajo importante, sí. Pero fácil. Fácil y absurda ya que en muchas ocasiones los trabajos conllevan cosas que nos podríamos ahorrar y que a pesar de que el día de mañana en un aula también tendremos que hacerlas no son necesarias bajo mi punto de vista en la universidad. Las asignaturas están mal diseñadas y sólo en dos o tres como máximo durante cada curso puedes aprender algo.

Es por esto que a lo largo de los años los comentarios despectivos hacia magisterio dejaron de darme rabia, para darme pena. Una pena profunda al saber que todos esos comentarios, más exagerados o menos, tienen razón. Más razón de la que los estudiantes de magisterio se atreven a admitir por vergüenza de que una carrera que debería ser de las más valoradas, en la que mejor te preparen y en la que mejor aprendas, es, precisamente, lo contrario. 

Para acabar y dejar un poco de esperanza, tengo que decir que muchos de los estudiantes de magisterio, cansados de perder el tiempo en las clases y de ver lo poco que aprendemos, consicientes del papel tan esencial en la sociedad que pretendemos ejercer algún día, nos preocupamos de aprender, formarnos, leer, investigar y, en definitiva, suplir las carencias que nos da la universidad.

Me gustaría saber tu opinión al respecto, tanto si eres de los que critica magisterio como si eres maestro/a o estudiante de magisterio. ¿Es o era igual en tu universidad? ¿Qué te parece la carrera de magisterio? ¿Crees que los problemas de los que hablo afectan realmente a la calidad de los estudios o que son otros los factores que afectan?


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@desdeaquiarriba

12 Comentarios

  • Otro de teleco más

    Yo siempre he pensado que el problema de magisterio, aparte del que mencionas en tu texto (totalmente de acuerdo), radica en que sea un grado universitario. Si pasase a ser un grado superior, las asignaturas de relleno desaparecerían, no habría motivos para atacar a las dificultades ni se metería tanta gente “sin motivación” por el hecho de ser una carrera. En mi opinión, sobran años para nada. Si quieres ser un buen maestro, la carrera no te lo va a facilitar, y si quieres un simple título para aprovechar las vacaciones, tampoco ganas nada perdiendo el tiempo durante 4 años.

    Todo esto desde la opinión de un ingeniero que lamenta la situación actual de la que debería de ser una ocupación vocacional seria e importante, en vez de una maría que roza temas didácticos de interés psicológico sin detenerse a profundizar en los mecanismos que facilitan el aprendizaje y la educación a etapas tempranas.

    Un saludo.

  • Júlia

    Hoy mismo he encontrado tu blog y sus entradas y creo que ya no me queda ninguna más por leer, solo me cabe esperar a las próximas.

    Dicho esto, yo estudio Traducción e Interpretación en Cerdanyola (Barcelona) y mi facultad está justo al lado de la de Educación. Así pues, es cierto que las burlas por los alrededores se escuchan fácilmente pero también te diré que este problema (ya no solo de las burlas, sino la razón de ellas) lo relacionaría con una gran parte del sistema educativo. Mi asistencia a clase es relativa y las lenguas extranjeras que he elegido las estudio por mi cuenta porque siento que ir a la universidad es, muchas veces, una pérdida de tiempo. Hoy por hoy, creo que el aprendizaje tiene que ir por cuenta propia, un poco siguiendo la metodología de Finlandia pero con niños mayores 😛
    ¿Conoces André Stern? Con su correspondiente padre, Arno Stern. Más allá de las metologías Waldorf, Montessori y demás alternativas, este ejemplo tiene bastante personalidad y es agradable de conocer.

    Para acabar, gracias por compartir tus puntos de vista, motivan a reflexionar.

  • H. Sinués

    Soy maestra de educación infantil, trabajo en 0-3, y accedí a magisterio cuando ya llevaba 8 años trabajando en esta edad, y la formación que tuve fue pésima, eso sí, documenté al profesorado sobre la edad a través de mis trabajos y no recibí nada a cambio, las clases eran aburridas e inservibles para una edad que apenas se consideraba educativa, ni siquiera para el segundo ciclo de infantil. Has sido valiente con tu opinión, y creo que la formación es muy importante en cualquier carrera, ya sabemos que hay carreras con más prestigio social que otras, pero también ocurre parecido, muchos estudiantes han de ir a academias a que les expliquen lo que los profesores o catedráticos no saben explicar. Afortunadamente encuentras maestros y profesores de quitarse el sombrero, pero eso va mas casi con la persona que a como han sido formados, también tendrían carencias de formación cuando fueron estudiantes y han llegado a ser buenos profesionales. La docencia requiere un grado de humanidad importante. Un saludo

    • IchMiriam

      Gracias por tu comentario. Desgraciadamente es una realidad que tenemos en la carrera y por lo que me han contado amigos y conocidos de otras carreras no sólo en esta. Me llamó la atención que en la carrera donde se supone que nos enseñan a enseñar, ni siquiera los docentes que la imparten sean capaces de enseñar a su alumnado. Como dices hay algunos que de verdad merecen la pena, espero que cada día vayan siendo más este tipo de docentes.

  • Seño Punk

    Yo no considero que en este artículo se dé a entender que la burla hacia los maestros este justificada. De hecho se dice claramente que se trata de una profesión difícil, mucho más de lo que parece. Tampoco considero que en magisterio se pinte y coloree, porque sí, se hace en algún momento puntual, pero evidentemente la carrera no va de eso. Lo que entiendo que se quiere comunicar es que es difícil contraargumentar esas burlas cuando no crees que lo que estés haciendo sea demasiado útil para tu formación, y estoy totalmente de acuerdo. Es una carrera que necesita una revisión a fondo, pero no para hacerla más difícil (que no lo es, aunque sí que exige bastante dedicación), sino para darle sentido, añadir muchas cosas importantísimas que sólo aprendemos por nuestra propia iniciativa, y eliminar mucha morralla, procurando sobre todo no caer en la hipocresía al predicar una cosa y hacer en la práctica todo lo contrario.
    Por fin en cuento alguien con quien comparto opinión, hasta ahora sólo veía ambos extremos!

  • Allen Rodríguez

    No estoy de acuerdo con el artículo en general. Es cierto que en nuestra carrera hay un problema estructural, y se imparten conocimientos que no tienen demasiada utilidad, puesto que muchos profesores, no tienen ni idea de didáctica en general. Pero seamos sinceros, con este artículo parece que estas dando a entender que te parece justo que se burlen de los maestros, y sinceramente, no creo que nadie sea nadie para burlarse de lo que estudian los demás, porque ésta, es una profesión totalmente vocacional, y hay gente que ama la enseñanza como hobby y como profesión.

    Por otro lado quiero decirte yo en toda la carrera no he cogido una tempera, ni he pintado, y da la casualidad de que he cantado y bailado porque estudio magisterio musical, los que no estudian este magisterio, no han hecho nada de lo que te estoy comentando, por lo menos en mi universidad. Hay problema que tendremos siempre, y es que el tener asignaturas como E. artística, E. física, y Música parece que son objeto de burla. Yo las he estudiado y no son para nada asignaturas inútiles. A nosotros en E. física nos enseñaban fisionomía y salud, en música aprendimos compositores, autores y periodos artísticos, y en E. Artística hicimos un proyecto con el que aprendimos a grabar usando la técnica manual de “slow motion” y otro tipo de contenido audiovisual.

    Con ésto quiero decir que hay asignaturas de relleno muy fáciles, pero hay muchas otras, que sinceramente, no lo son y no merecen ese trato. Mañana termino mi último examen de la carrera, Fundamentos y didáctica de la Biología, he contado que me examino de más de 300 páginas, no creo que ésto sea objeto de burla de nadie.

    Y hay una cosa en la que sí estoy de acuerdo contigo, y es que un maestro necesita formarse, documentarse y aprender constantemente. El Maestro tiene que saber de todo, y hay que animar al resto de estudiantes a que sigan formándose fuera de las aulas, puesto que nosotros también tenemos que investigar para poder contribuir con la mejora educativa de este país, los políticos sinceramente no harán nada al respecto, pero nosotros los educadores podemos solventar las carencias del sistema educativo.

    Un Saludo y disfruta de la experiencia finlandesa.

    • IchMiriam

      Hola, gracias por tu comentario. No pretendo con mi entrada justificar la burla hacia magisterio, pretendo mostrar una realidad que yo he vivido y que, personalmente, considero que si fuese más pública a lo mejor tendría alguna solución. Por supuesto no digo que en todas las universidades sea igual y tampoco que todos los profesores sean igual, por eso he especificado que he tenido algunos profesores de los que sí he aprendido. En mi experiencia, en la Universidad de Valencia, sí he hecho todas las cosas de las que hablo en el artículo y también he estudiado y he aprendido cosas de valor, pero en mi opinión no suficientes para formar a una persona que acabará siendo maestro ya sea de Educación Infantil o Primaria. Siento si te ha molestado mi artículo pero en ningún momento pretendía hacer burla de la carrera ni mucho menos de los maestros, sino todo lo contrario. Un saludo.

    • Paulina

      No creo que justifique la burla. Al contrario, esta haciendo una defensa muy noble de una profesión tan importante. Tampoco esta diciendo que no se den contenidos. Precisamente ha dejado claro que lo que se dan so contenidos. Pero lo que no se da es DIDACTICA, es decir : Conocer cómo funciona el aprendizaje y el cerebro de un niño para conseguir el aprendizaje de una forma más efectiva y atractiva para el niño. Muchos, demasiados, son los maestros que basan sus clases en el trabajo de fichas y repeticiones. Cuando ya hace años la neurociencia ha demostrado que se aprende a través de las emociones : curiosidad, asombro, indagación, implicación. Muchos, demasiados, son los maestros que no saben tratar y ayudar a niños con dificultades de aprendizaje o altas capacidades, o doble excepcionalidad. Y todas estas materias deberían ser obligadas en la carrera de magisterio. Al contrario, me ha parecido un artículo valiente en defensa de la profesión de maestro. Porque abogar por calidad y la excelencia es la mejor forma de defender una profesión y hacerla respetable.

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