Mi experiencia en una escuela de Finlandia. Parte 2: La clase

Después de explicar de manera general cómo era la escuela infantil finlandesa donde hice mis tres meses de prácticas, llega el momento de centrarse un poquito más en lo que yo viví más de cerca, el grupo del que formé parte, su aula y sus rutinas.

Afortunadamente, al llegar, me ofrecieron formar parte del grupo de las ardillas, un grupo de 15 niños de entre tres y cinco años. Mi alegría de conocer desde dentro una escuela finlandesa incrementó al ver que, además, estaría con niños que tendrían justo la edad de lo que en España sería el segundo ciclo de infantil. Mejor, imposible.

Así pues con muchos nervios, muchas ganas y un poquito de miedo a lo desconocido, empecé mi aventura con ellos. Un grupo pequeño, de unos 15 niños, me daba la bienvenida con la mejor de las sonrisas.

La primera duda que tenía al llegar, era qué clase de niños iría a esa escuela, ya que se trataba de una escuela de lengua española y por tanto, no tenia idea de si a ella irían niños de padres extranjeros e hispanohablantes o niños de origen finlandés cuyos padres estaban interesados en el aprendizaje de una nueva lengua. Principalmente, esta segunda opción era la más común, aunque también había algunos casos de familias mixtas o hispanohablantes.

El grupo estaba formado por 15 niños y niñas de tres a cinco años. Esta franja de edad en España está dividida en tres cursos diferentes, por lo que para mí fue también algo muy diferente. Una vez que fui conociendo el grupo y la metodología, descubrí que poco importaba la edad de cada niño. Los había que sabían escribir algunas palabras y los había que apenas podían manejar el lápiz. Los había capaces de resolver puzzles sin dificultad y los había con dificultades para juntar dos piezas grandes. Cada niño, un ritmo, sin importar si alguien iba demasiado adelantado o si alguien se quedaba un paso atrás. Una de las cosas más importantes que aprendí allí, es que al final todos acaban aprendiendo, todos crecen, aprenderán a sumar, a escribir, a contar. Aprenderán cada una de las cosas que necesiten, y de nada sirve presionar o intentar hacer que lleguen antes. Parece evidente, pero creedme, en la práctica no siempre lo es tanto.

Para explicar el funcionamiento de un día normal en la Escuela, debería primero explicar cómo era el aula y cómo estaba distribuida. El aula era grande, tenía a un lado un espacio amplio con alfombras y juguetes, muchos juguetes. Coches, cocinitas, construcciones, muñecas, etc. Al otro lado, había dos mesas grandes, en las que cabían unos ocho niños por mesa. Estas mesas eran de tamaño normal (no bajitas) y tenían sillas tripp trapp, en las que se puede variar la altura del asiento de manera que el niño esté sentado a la altura de la mesa sin necesidad de una mesa pequeña, lo que era muy cómodo para niños y adultos ya que todos podían sentarse cómodamente en la mesa y todos estaban a la misma altura.

Aquí jugaban, comían, dibujaban...
Aquí jugaban, comían, dibujaban…

A parte, el aula contaba con otro espacio independiente que era también bastante amplio que se usaba tanto de zona de descanso, con colchonetas, mantas y almohadas para todos, como también de aula de música, baile o juegos.

Uno de los aspectos más curiosos del aula es que tenía dos puertas, y a través de ella se podía ir desde la entrada hacia el pasillo de la cocina, y no había otro camino por donde pasar, sin embargo, a pesar de que varias veces al día solía pasar gente a través (la cocinera,  algún niño o algún maestro) no era un problema a la hora de estar en el aula, principalmente debido a la metodología que se utilizaba.

Respecto a los materiales del aula, a parte de todos los juguetes de la zona de juegos también tenía un armario con juegos de mesa y puzzles que solían utilizarse en las mesas, así como cada niño tenía su espacio donde se guardaba una libreta y objetos del niño, como peluches para dormir o algo de ropa. Había también colores, lápices, tijeras, pinturas, etc. Pero estos materiales se utilizaban sólo de vez en cuando y no eran los protagonistas de la escuela en ningún momento.

La metodología de la escuela estaba basada en el juego. Los niños jugaban prácticamente todo el tiempo que estaban allí. Desde construcciones hasta mercados, el juego era lo primordial en la clase.

Al principio, viendo esta metodología, quedé impresionada. Un lugar donde de verdad los niños podían jugar y aprender de forma natural y no forzada. A pesar de ello, tenía algunas dudas al respecto del idioma, ya que prácticamente todo el tiempo lo pasaban jugando solos, libremente y sin participación del adulto. Sin embargo, poco a poco pude ver que aunque el adulto no intervenga en el juego, el niño va a acudir a él en muchas ocasiones. Para pedir ayuda. Para quejarse de un compañero. Para enseñar la enorme construcción que ha conseguido hacer. Para enseñarte lo bonito que ha decorado el mercado o la casita. Para todo, y así es como ellos aprendían español. Los adultos del centro, tanto maestros como asistentes, todos hablaban español como lengua materna. Una gran parte de ellos hablaban finés pero nunca con los niños, por lo que los niños sentían la total necesidad de comunicarse con ellos en español e incluso entre ellos, al jugar, muchas veces lo hacían de manera natural.

De vez en cuando también pintaban, recortaban, hacían alguna manualidad o les contaban cuentos. Disfrutaban los cuentos y las manualidades, les gustaba intentar escribir e incluso a veces intentaban leer algunas cosas, por supuesto, podían hacerlo siempre que quisieran, pero sin embargo, en ningún momento les obligaban a ello o les insistían en que lo hiciesen. 

Espero que os haya gustado la entrada y os haya resultado interesante, contadme en los comentarios qué os ha parecido. En las próximas entradas, explicaré cómo era un día normal en la escuela, las actividades en el exterior y algunas otras curiosidades. Hasta pronto!


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@desdeaquiarriba

12 Comentarios

  • Montse Tejado

    Hola, mi duda es la siguiente: mis niños cuando juegan en los rincones con los distintos juguetes, y os aseguro que hay una gran variedad, a la media hora de estar jugando solos sin ser dirigidos, ya están cansados la mayoría y diciendo que se aburren. ¿ cómo aguantan allí la mayoría del tiempo jugando de esta manera?, ¿cuantas horas están en el colegio?. Gracias de antemano.

    • IchMiriam

      Hola, gracias por tu comentario, es muy interesante lo que planteas ya que yo también me pregunté lo mismo al llegar. Allí no se aburrían en ningún momento, les gustaba mucho jugar solos sin ser dirigidos. En mi opinión creo que la diferencia es que en España están muy acostumbrados a que padres y maestros les dirijan mucho sus actividades diarias y en Finlandia les dejan más libertad a lo largo del día por lo que están más acostumbrados a ello. Los niños se adaptan a lo que conocen y a lo que les acostumbran. Con esto no digo ni que una cosa u otra sea mejor, en mi opinión siempre hay que alcanzar el punto medio. Por cierto, sobre las horas, la escuela infantil es muy flexible, como una guardería así que pueden ir lo que quieran los padres, lo normal serían 5-6 horas pero hay algunos que van más horas o menos. El colegio son menos horas y va variando cada curso si no me equivoco, creo que empiezan con unas 4-5 horas. Un saludo

  • Silvina Martínez Viscio

    Hola guapa! Primer agradecerte, como ya te comenté en facebook que cuentes tus experiencias, porque son las “reales”. Tengo dos preguntas, si no te molesta contestarme:
    1-Tanto en esta etapa (Infantil) como en Primaria, sabe si se trabaja la educación emocional?
    2- ¿Cómo planifican? Es decir si existía una programación con unidades didácticas, o proyectos o rincones. Y el horario?
    Y ya que estamos, te invito a conocer mi blog, que precisamente habla de emociones…
    silvina-porelcaminodelasemociones.blogspot.com.es
    Muchas gracias!!
    beset

    • IchMiriam

      Hola! gracias a ti por leerlo y comentar, me pareció una buena idea contar lo que vaya viendo y aprendiendo ya que a mi también me gusta aprender de las experiencias de otros 🙂 Respecto a tus preguntas, en esta escuela en concreto no se trabajaba mucho la educación emocional, sólo si había algún conflicto o alguna situación especial pero no era un tema de mucha importancia en la escuela, no sé cómo será en otras.
      Sobre la planificación, no había mucha, ni unidades didácticas, ni proyectos, era muy diferente a lo que estamos acostumbrados en España. La siguiente entrada será sobre cómo era un día en la escuela y hablaré más en detalle de la metodología, espero responder ahí a tus preguntas, un saludo y ahora me paso por tu blog 🙂

  • Seño Punk

    Me resulta curioso lo de la mesa de altura normal, porque parece inspirada por la lógica y sin embargo en metodologías alternativas tan reivindicadas como Montessori es capital que el mobiliario esté a la altura de los niños. ¡Para reflexionar! Un besito, guapa.

    • IchMiriam

      Si, a mi también me lo pareció, pero aunque estuviese alta, al tener ese tipo de sillas, estaban cómodos y sin problemas, una ventaja es que al haber distintas edades, la altura de los niños era muy variada y las sillas se podían adaptar de manera q todos quedaban a la misma altura. Por cierto, el aula de menores de 3 años sí tenia mesas bajitas.

  • Susana

    Hola Miriam, podrías narrar como seria un día el el aula? Desde la llegada hasta la despedida? Supongo que todas estas actividades se realizarían teniendo en cuenta algunas pautas que los niños deberían saber y que se les habrá explicado previamente, o bien sobre la marcha de manera espontánea. Muchas gracias. Susana

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