"¿Por qué aquí nadie sonríe?" #Oslocuento 2

La organización escasa y el espacio vacío era algo en lo que no había querido pensar mucho pero que podía esperar. Se trata de un centro que lleva abierto sólo un año y ya me habían advertido de que está “en construcción”, no literalmente, sino que se están formando las rutinas, las tradiciones e incluso los espacios.

Pero lo que no esperaba era el cansancio, los suspiros, la frustración. Me preguntaba por qué, ¿qué sucedía? Un centro nuevo necesita personal motivado y, sobre todo, ilusionado por este inicio y por arrancar. Me preguntaba qué había hecho que estas personas que como mucho llevaban un año y medio trabajando allí estuviesen con esta actitud, a mis ojos, tan negativa. Y entonces, pude vivirlo en primera persona. Hoy os voy a contar mi segundo jueves allí. El día en que llamé a mi madre y el que provocó en mi esa misma frustración que no entendí el primer día. (Si no sabes de qué hablo, te recomiendo leer primero el anterior post clickando aquí)

El jueves en el que nadie sonreía.

Para contaros el jueves, he de remontarme al miércoles. Tuvimos reunión de grupo, todas las trabajadoras. Al ser ya mi segunda semana y haber visto el panorama la semana anterior, me había preparado una lista de ideas para lanzar a mis compañeras y tratar de mostrar mis expectativas con respecto al barnahage y conocer su opinión. Cabe decir que el primer día, con aquel “qué vamos a hacer hoy” me dejaron claro que junto a otra compañera (que no estaba) era yo la líder del grupo y me dejaron muy claro que yo tenía mucha responsabilidad. Así que, tomándome esto como una ventaja, iba con muchas ganas a la reunión. Pero tras contar lo que pensaba me respondían cosas como “eso sería ideal, pero…” “ya, pero es que eso…” “Ya, ya… si lo hemos intentado”. Y les pregunté por qué no lo conseguían, que cuál era el problema y me dijeron: “Nunca hay suficiente personal“.

En este momento me contaron que si alguien faltaba en otro grupo, teníamos que prestar a nuestro personal, y que normalmente, de 6 que debemos ser, hay trabajando unas tres personas. No lo entendí muy bien, pero escuché, tomé nota y quise ver mejor con mis propios ojos el problema, lo que no sabía es que lo vería tan pronto. En cuestión de minutos tuve que organizar el día siguiente porque al grupo de 4 años les faltaba personal, al de 5 años también y una compañera tenía que cuidar a su hija enferma en casa. Y de pronto, éramos dos personas trabajando y nos iban a enviar un sustituto para ese día.

El jueves llegó la sustituta una hora tarde. Para entonces, mi compañera estaba muy enfadada “siempre pasa lo mismo” me decía. Y al llegar la sustituta mi compañera tuvo que irse a otro lugar. Pasé media mañana sola (yo, que era una desconocida para los niños y niñas) con la sustituta (todavía más desconocida). Los niños corrían, se enfadaban, lloraban y yo no sabía qué hacer. En este momento todo se me estaba derrumbando. No tenía el control y mi cabeza estaba en modo supervivencia: Conseguir que nadie se accidente era mi único objetivo del día.

Y entonces, la sustituta me preguntó “¿Qué te pasa? ¿Qué pasa aquí? ¿Por qué aquí nadie sonríe?” y no pude más que responder: “No lo sé, yo llegué aquí la semana pasada.

Y esta es la clave. ¿Cómo van a estar bien los niños cuando los adultos de su alrededor están mal? El mal humor, el estrés, el nerviosismo, la preocupación, se contagia. Se contagia de adultos a adultos y se lo contagiamos a los niños. En un día tan caótico es imposible conectar, verles, sentirles, acompañarles. Sólo puedes mirar de forma general, ver el grupo y tratar de salvar a los que lo necesitan más. Duro, pero real.

Esto, las relaciones entre las trabajadoras, las relaciones con los niños y niñas y la creación de un sentimiento de grupo era, sin duda, lo primero que deberíamos mejorar, pues sin ello, todo lo demás deja de ser importante.

Porque yo no quiero estar en un lugar donde nadie sonríe. ¿Y tú?


Y por hoy, nada más. ¡Nos leemos la próxima semana!

Un fuerte abrazo desde aquí arriba

2 Comentarios

  • Marta López

    Hola:
    Hace tiempo que te sigo y me gustan mucho tus reflexiones porque me hacen reflexionar a mí sobre lo que hacemos aquí abajo en clase (yo soy maestra en Valencia).
    Y tu post de hoy me ha generado varias preguntas:
    – estabais tú y la sustituta, ¿con cuántos niños?
    – ¿por qué se van las compañeras? ¿tienen preferencia los grupos de más mayores? ¿por qué?
    – ¿cuántas maestras líderes hay en cada grupo? ¿y cuántos grupos en el barnehage? ¿alguna te ha orientado sobre la organización de ese barnehage?
    – ¿en el barnehage de Bergen los niños estaban separados por edades? (No lo recuerdo…)
    – por lo que nos habías contado hasta ahora, tenía la sensación de que la escuela en Noruega estaba muy estructurada. ¿los padres de este barnehage no se quejan de que haya tanto caos con los pequeños? Que digo yo que algo dirán los niños en sus casas…

    Y todo esto porque lo que cuentas me suena muy parecido a lo que pasa aquí cuando empiezas en un cole o cuando, siendo interina, vas a hacer una sustitución. Llegas un poco antes de que comience la jornada, pero si sustituyes a una tutora, tienes suerte si te acompaña la de apoyo durante la primera mañana. 25 criaturitas que no conoces y que no te conocen todas para ti solita…

    Cuando dices que tu único objetivo ha sido que nadie se accidente y que nadie sonríe porque el agobio y el estrés se palpan en el ambiente… me hace pensar en que aquí, aunque sí sonreímos, vivimos con esa sensación de que no llegas a todo a diario.

    Que cuando explicas qué hacíais en el otro barnehage, que había horas y horas de juego libre, a mí se me remueven las entrañas y quiero eso mismo para mis niñ@s. Y, de hecho, intento llevarlo a la práctica. Pero allí se hacía ¿con cuánto personal?
    ¿crees que estando solo dos personas, que cada día son variables porque tengan que ir supliendo carencias en 4 y 5 años, podréis llevar a cabo algo parecido a lo que has vivido en Bergen?

    En todo caso, mucho ánimo y mucha alegría desde aquí abajo.
    Y gracias por tu inspiración!

    • Miriam

      Hola! Voy a intentar contestarte a todo 🙂
      – estabais tú y la sustituta, ¿con cuántos niños? 14 niños de 2 años.

      – ¿por qué se van las compañeras? Enfermedad, hijos enfermos o días libres que tenían comprometidos de antemano ¿tienen preferencia los grupos de más mayores? No, todos los grupos tienen igual de importancia, de hecho la ratio en 0-3 es inferior, como ocurre en España. (Pero muy inferior a la de España)

      – ¿cuántas maestras líderes hay en cada grupo? Depende del grupo, en mi grupo somos dos. ¿y cuántos grupos en el barnehage? En este barnehage cinco grupos, en el de Bergen 1 grupo ¿alguna te ha orientado sobre la organización de ese barnehage? En ese día en el que esto ocurrió, no, a parte de tener la programación anual etc. Ahora sí he tenido más reuniones y más infromación.

      – ¿en el barnehage de Bergen los niños estaban separados por edades? No, todos juntos, tengo un post sobre ello (https://desdeaquiarriba.es/mi-experiencia-en-un-grupo-con-seis-edades-diferentes)

      – por lo que nos habías contado hasta ahora, tenía la sensación de que la escuela en Noruega estaba muy estructurada. ¿los padres de este barnehage no se quejan de que haya tanto caos con los pequeños? Que digo yo que algo dirán los niños en sus casas… No se quejan porque en general no hay este caos y por otro lado los trabajadores hacemos todo lo posible para que afecte lo mínimo posible a los niños.

      Y sobre si se puede llevar a cabo con menos personal y más niños, yo estoy convencida de que sí. Pero es muy importante tener una estructura en el día a día y adultos estables y con las ideas claras, para ofrecer seguridad a los niños y niñas.

      Un abrazo! Espero haberte resuelto algunas dudas! Todo esto da para mucho!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: