¿Qué pasaría si mis niños noruegos se mudasen a España?

Observando el grupo de niños que tengo en el Barnehage me planteo a menudo cómo sería el día a día de estos niños si, en vez de estar en un lugar donde pueden pasar la mayoría de su tiempo jugando libremente y estando en movimiento como están aquí, estuviesen en una típica clase. 

Me imagino en concreto a mis niños de tres y cuatro años llegando al colegio de mayores en España por primera vez.

Aquí veo a mis niños jugar. Jugar a correr, jugar a lo bruto, jugar a familias, jugar a tiendas, a cocinar, jugar a disfrazarse, a animales, a saltar desde una pared de escalada hasta una colchoneta. Les veo jugar fuera, saltar charcos, hacer recetas con barro. Les veo moverse, todo el tiempo. Y me pregunto ¿Qué ocurriría si les hiciésemos pasar la mayor parte de sus día sentados?

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¿Qué he hecho yo para merecer esto?

Me los imagino sentados en la mesa de su equipo. Con su ficha delante, expectantes. Me los imagino levantándose de la silla, balanceando la silla, haciendo ruiditos con las manos o con los lápices. Me los imagino serios. Y también riéndose de cualquier tontería que estuviese haciendo algún graciosillo. Me los imagino mirando a todas partes. Me los imagino, en definitiva, inquietos, distraídos, nerviosos. Me pregunto si aprenderían. Bueno, algunos de ellos acabarían por aprender a sentarse bien, a resolver la ficha de turno, a atender en clase. Aprenderían o más bien, se resignarían. En cuanto a los otros aprendizajes, creo que aprenderían a coger el lápiz. Muchos de ellos dibujarían mejor de lo que lo hacen ahora. Algunos aprenderían a escribir, tal vez. ¿Y lo demás? Creo que no se relacionarían tanto, creo que no decidirían tanto, que no se moverían tanto. Creo que su desarrollo motor se vería limitado, su salud se vería empeorada y, lo que es peor, muchos serían etiquetados.

Ya lo tengo claro. Sé cual de ellos sería el inquieto, el malo de la clase, el impertinente, el que tratarían de evaluar por un riesgo de TDAH. Le llamaremos Uno. Uno es un niño inquieto, la gusta jugar a los coches y saltar. Le encanta ir de excursión, trepar y reírse. Le encanta gastar bromas. Uno tiene cuatro años y todavía está aprendiendo a resolver sus conflictos consigo mismo y con el resto. Por eso se frustra facilmente y discute mucho con sus compañeros. Sin embargo, Uno tiene amigos en la escuela. Uno es un niño normal. Uno sabe contar, sabe leer su nombre, sabe los días de la semana e incluso sabe hacer alguna que otra suma de cabeza. Uno no tenía interés en dibujar ni en escribir. Un día, se decidió a pintar un dibujo con lápices de madera con el resto de niños y cogió el lapiz con el puño entero e hizo trazos muy torpes. A sus cuatro años. Su compañero, al que sí le gusta pintar dibujar e incluso escribir su nombre y el nombre de los miembros de su familia le dijo “Uno, coge el lapiz como yo, y verás qué facil”. Seguidamente Uno copió a su amigo y, de pronto, empezó a hacer trazos mucho más seguros y firmes, empezó a dibujar y a explorar con los lápices. De pronto sabía coger perfectamente el lápiz y era capaz incluso de copiar las letras.

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Coger pequeñas frutas, hojas o flores, también desarrolla la motricidad fina

¿Y esto, por qué? Sin haber cogido lápices, él había desarrollado su motricidad fina en muchas ocasiones. Cogiendo pequeños objetos, encajándolos, haciendo construcciones, utilizando los cubiertos para comer, jugando en la arena, creando cabañas… Y simplemente con ver cómo coger el lápiz, ya supo hacerlo bien. ¿Quiero decir con esto que no hay que darles lápices a los niños y que no tengan que utilizarlos? NO. Que a veces hay que explicarlo todo, quiero decir que ofreciéndole al niño herramientas de cualquier tipo para desarrollar X capacidad, podrá desarrollarla igual de bien, o mejor, escogiendo aquello que le apasione y le interese, y, posteriormente podrá hacer la actividad que necesite.

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Unos ven una vía de tren. Yo veo motricidad fina, orientación espacial, pensamiento lógico-matemático, relaciones entre iguales…

Este niño, Uno, no estaría quieto en la silla. Estaría castigado frecuentemente e incluso tal vez castigado sin patio, lo que le provocaría menos posibilidad de movimiento y mayor estrés. La necesidad de movimiento reprimida le generaría todavía más necesidad y esto conllevaría que su inquietud fuese más fuerte. Llegando a provocar en él problemas de inseguridad, de estrés o incluso problemas más graves como hiperactividad o déficit de atención.

Pero no sólo tengo a Uno. También tenemos a Dos, que nos proporciona el ejemplo opuesto. Dos es muy tranquilo. Mucho. Si por él fuera, estaría sentado casi todo el día. Dos no habla mucho, es muy reservado, sin embargo, cuando está inmerso en el juego simbólico habla sin parar y demuestra un elevado control sobre el lenguaje, incluso haciendo bromas. Además, Dos, está distraído frecuentemente. Sin embargo, está atento, y si le preguntas algo sabe responder. Sin embargo, me lo imagino en un aula, sentado todo el día, y etiquetado como el lento, el que le cuesta un poquito. ¿Por qué? Porque no es tan activo y hablador. Porque está interesado en sus propios mundos. Me lo imagino también apartado del grupo. Para él sería dificil relacionarse sin el juego simbólico, poco presente en muchas aulas.

Y podría seguir. Podría seguir con aquellos a los que sacarían del aula para darles apoyo, tal vez Dos sería uno de ellos. O Uno. Por su “déficit de atención”. Pero ¿sabes? Uno y Dos aquí son niños normales. Se relacionan bien cada uno a su forma y, aunque sorprenda, son muy buenos amigos. Ambos han aprendido las mismas cosas. Saben leer su nombre, e incluso diferenciar letras, sin que este haya sido nunca un objetivo. Saben los números, diferenciar entre más y menos. Saben construir y su desarrollo motor y de lenguaje es parecido. Pero todo lo expresan en situaciones tan opuestas, que me cuesta creer que lo conseguirían demostrar en un sistema rígido.

Por si fuera poco, tengo niños de tres años a los que considerarían inmaduros en muchos centros. Dos de ellos, de tres años, y dos años y 11 meses respectivamente, todavía llevan pañal. Probablemente no habrían tenido permiso de empezar en un cole público o tal vez habrían sido forzados a dejar el pañal estando todavía inmaduros. Probablemente, su seguridad en si mismos sería muchísimo más baja y habitualmente tendrían accidentes en clase que les situarían en situaciones de inseguridad.

Y como he dicho, podría seguir. Pero no quiero. Porque me niego a creer que esto es lo que hay. Y no me sirve que me digan que en España hay menos recursos. No me sirve tampoco que me digan que la inversión es incomparable. Porque no es cuestión de dinero. Es cuestión de principios pedagógicos y humanos. Es cuestión de respeto. De afecto. De apoyo. Es cuestión de dar oportunidades. De potenciar las capacidades de cada niño según sus necesidades e intereses y esto no es tan complicado. Es, precisamente, muy fácil y os diré cómo: Confiando en ellos.

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¡Leer en una cabaña que hemos construido previamente y rodeadas de juguetes, es mucho más divertido!

Los niños quieren desarrollarse, crecer y aprender por naturaleza. Los niños desean aprender. Desean hacer las cosas de manera autónoma. Desean enriquecerse. Pero la manera en la que ellos lo hacen es muy variada. No siempre se van a interesar por una actividad guiada, una asamblea y mucho menos por una ficha.

 Es por esto que un aula rica en oportunidades de juego y exploración es lo que marca la diferencia. Ofrecer a los niños jugar y escoger de manera libre, proporcionará la oportunidad de desarrollarse de manera plena. De desarrollar todas sus capacidades y de aprender.

¿Y cómo vamos a cumplir con los objetivos del currículo educativo? Si te haces esta pregunta, te recomiendo dos cosas. Primero, leer con detenimiento los objetivos. Aquí te enlazo el currículum de primer y segundo ciclo de EI de la Comunidad Valenciana (Desconozco las otras comunidades pero no creo que varíen mucho, en cualquier caso, dejádmelo en los comentarios y aprendemos todos). Los objetivos son tan generales y fáciles de cumplir que sin duda, se lograrían de manera natural en cualquier niño corriente. Os dejo agunos ejemplos para que os hagáis una idea los que no tengáis tiempo:

  • Observar y explorar su entorno familiar, natural y social.
  • Adquirir progresivamente autonomía en sus actividades habituales.
  • Desarrollar sus capacidades afectivas.
  • Relacionarse con los demás y adquirir progresivamente pautas elementales de convivencia y relación social, así como ejercitarse en la resolución pacífica de conflictos.
  • Iniciarse en las habilidades lógico-matemáticas, en la lectoescritura y en el movimiento, el gesto y el ritmo. (Remarco el INICIARSE y no HACERSE EXPERTOS)

Por otro lado, los contenidos que aparecen en cada una de las áreas o ámbitos de experiencia, son una orientación. No tenemos que cumplirlos todos sino que se considera que estos nos ayudarán a cumplir los objetivos generales que son el eje de toda la etapa y, si nos fijamos bien, tratan más bien de lograr capacidades.

Como curiosidad, además, os contaré que en Noruega los objetivos de la etapa de Educación Infantil están diseñados para los maestros, es decir, lo que el maestro debe hacer en el jardín de infancia. El niño no tiene obligación de cumplir con ningún objetivo, porque se da por hecho que de manera natural se desarrollará. Espero que esto nos haga reflexionar un poco más.

Además, y ya para culminar, hemos de recordar que la etapa es una etapa de caracter voluntario. Por tanto, se entiende que estos objetivos podrán cumplirlos todos los niños aún no yendo al colegio con una correcta estimulación. Además, al llegar a la Educación Primaria y la primera etapa obligatoria, aprenderán todo lo que deban, no necesitan aprenderlo antes, aunque ya os digo, que muchas cosas ya las habrán aprendido sin que nos hayamos dado casi cuenta.

Y con esto termino, no sin antes pedirte que me dejes tu opinión en los comentarios, estaré encantada de leerte. Me dejo muchos temas en el tintero, como los problemas que causa el déficit de movimiento y el déficit de naturaleza. Os recomiendo dos lecturas para adentraros en el tema si os interesa, podéis comprarlas en Amazon a través de los links.

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Last child in the woods (Richard Louv)
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Educar en verde (Heike Freire)

¡Hasta pronto!

18 Comentarios

  • Marta

    Maravilloso articulo. Me ha emocionado mucho leerlo porque no se respeta la infancia y el desarrollo natural del niño en el sistema educativo.
    Yo soy maestra de ibfantil, interina de momento, e intento adaptar mi ideología pedagógica que es exactamente como tú nos has narrado a lo que me encuentro en cada centro escolar.
    Me da rabia que tengan que realizar tantas fichas, o tener que escuchar que mi grupo “es muy movido” porque no suelen sentarse y callar tan fácilmente como los de otros compañeros. Mis niños adquieren mucha autonomía porque yo les doy muchas más libertades y les cuesta estar callados porque para mí es imprescindible la comunicación entre ellos, el trabajo en equipo, la ayuda… Y les escucho, ellos proponen actividades que les motivan y así avanzan mucho más rápido.
    Todavía hay que aprender mucho como docentes y plantearse continuamente lo que sirve o no. Pero eso supone un esfuerzo que no todos están dispuestos a realizarlo, no se creen capaces y no lo dan por miedo o creen que lo que han hecho toda la vida funciona para el aprendizaje de los contenidos del currículo y no van más allá.

  • Eva

    Hola, leyendo tu artículo me he emocionado.lo he hecho pq tengo dos niñas, una pudo disfrutar de un grupo de juegos hasta los 4 años y hacían estas cosas.tenia claro q era lonq un niño necesita, aunque mi entorno siga pensando q deben ir al cole y aprender a leer y escribir. La pena q tengo es q mi pequeña no ha podido vivir la misma experiencia y al leer exactamente su día a día en tu artículo me he sentido mal por no poder elegir, por tener q dejar q esté en un lugar donde la sociedad se cree q es lo correcto, dónde depende de la suerte q tengas con el maestro q les toque, depende de la línea q lleve el colegio….. Resulta q alguien en su día tuvobq entender mal el currículum y olvidarse de la importancia de los seis primeros años y del movimiento.
    Solo tener dinero y suerte te hace posible ofrecer a tus hijos una alternativa y luego toca enfrentarse a q no tenga plaza en un cole normal para seguir estudiando.
    Las cosas van cambiando pero lento y solo para aquellos con posibilidad de cambio.
    Suerte q tus niños disfrutan de una educación propia de su edad.

  • Roberta

    Estoy muy de acuerdo con todo lo que nos pláticas, un niño debe de desarrollarse en un ambiente libre sin tanta exigencia. El niño debe tener tiempo de respirar y jugar sin tener tantos horarios marcados pues es ahí donde comienzan a jugar creativamente y desarrollar su imaginación. Me encantaría vivir tus experiencias, me imagino seía increíble. Gracias por compartir.

  • Terits

    Apoyo tu mensaje más allá de que unos y otros se sientan ofendidos… siempre se puede mejorar. La diferencia estriba (bajo mi punto de vista) en la libertad. En España las profes hacen cosas muy chulas -a veces- y no siempre fichas…. pero existen? Sí. Se manda sentar a los niños? Sí. El tiempo de juego es el tiempo de juego, el de fichas, es de fichas, y el de patio, para correr. Que no se salgan de su sitio!!! Que solo hay una maestra para 26, y le puede pasar algo a alguno… los espacios no se preparan tan adecuadamente porque los niños NO son libres. Y sin libertad, nos desarrollamos a medias. Luego salimos de la uni esperando que alguien nos diga lo que tenemos que hacer… deformación profesional del estudiante… Sé que no es en todos los casos… pero cuando de verdad estás en un entorno escolar donde los niños deciden… es todo mucho mejor. Florecemos más. Todos. Gracias por tu artículo, espero que no se tome a título personal y se ahonde en las cuestiones que planteas… TDAH… no son bobadas nos estamos cargando la infancia de muchos!!!!

  • Silvia

    Hola!

    Por suerte empieza a haber colegios (una minoría) en los que se va en la línea que tú comentas, la mayoría son privados, alguno público pero es poco habitual y conseguir plaza es un infierno la verdad. Mi hija va a uno de ellos, su etapa en infantil fue muy muy feliz, no aprendió a leer y escribir como la mayoría de los niños y niñas, sí, diferenciaba algunas letras, sabía su sonido, conocía los números, sumaba y restaba operaciones sencillas y mil destrezas que seguro adquirió de forma natural. Pero lo más importante es que salió de infantil relacionándose con sus iguales! Fuera del cole vivía en un mundo de adultos, y aunque la acompañábamos a actividades con otros niños donde realmente se soltó y comenzó a sentirse segura es en el cole, en un ambiente distendido, con diferentes opciones y capacidad y libertad de elegir con qué aprender en cada momento. Ahora hemos pasado a primaria, y desde el movimiento, el juego, los gestos, los sonidos, los dibujos, las canciones sin presión está empezando a escribir. Y lo que más le preocupa es que a pesar de todo han entrado en su vida las caritas tristes y contentas y a veces tiene carita triste. Sé que se la han puesto por comportarse como una niña, estar despistada o jugando cuando tocaba otra cosa, no me gusta mucho, pero bueno, en otro cole esto habría ocurrido desde mucho antes, y bueno, respetan por lo demás mucho a la niña y su aprendizaje. Ojalá esto fuera más común, y ojalá las familias se dieran cuenta de que esto es muy positivo, muchas piensan que al profe de infantil el grupo se le había ido de las manos porque veían cómo jugaban, y esperan que ahora en primaria sea más duro, las familias reclaman deberes, notas y niñ@s que saben leer y escribir y de los que puedan presumir. El cambio educativo tiene que darse en todas las patas de la mesa de la educación empezando por las familias. Un fuerte abrazo!

  • Almudena

    Hola, mis niños en Madrid cole público en 3-4 años pasan el día jugando, pintando, haciendo manualidades… Y así son todos los coles públicos que conozco. El cambio es en primaria, pero no antes.

  • IchMiriam

    Me alegro de que en tu centro o en los centros de tu zona sea así. Ojalá fuese así en todos los centros porque desde luego lo que cuentas es una realidad muy diferente a la que conozco yo en la Comunidad Valenciana. Gracias por el comentario y por mostrar que en España hay también realidades educativas enriquecedoras. Ojalá cada día sean más.

    • meritxellbp

      Por suerte las cosas empiezan a cambiar, aunque queda un largo camino por recorrer. El colegio de mis hijos, en Castelló, es público y en infantil hay entradas relajadas, ambientes de libre circulación, rincones familiares, mucho patio y ninguna ficha, respetando el ritmo de cada niño.
      En primaria… ya es otra historia.

  • Viky Sánchez Salces

    Buenos días, me sorprende mucho que pienses que en la Educación Infantil española los niños están sentados en mesas y haciendo fichas. Llevo 29 años de tutora de niños de EI y “mis niños” han aprendido en aulas con espacios diversos, con tiempos adecuados, con talleres integrales,… y lo mismo mis compañeras de otros centros. Llevamos muchos años en ello y se implementa también en primaria. En Cantabria Regino donde vivo con entorno privilegiado y colaboración municipal y de familias los proyectos de educación son proyectos de trabajo en Educación Infantil son proyectos de vida y para la vida de nuestros niños y niñas. Nuestro Currículo se ha hecho desde las características del y niño-a y para su pleno desarrollo físico, psíquico, social y emocional. Por todo ello no entiendo lo que afirmas, y tus niños en mi colegio , en mi aula, estarían muy felices no lo dudo!!! . Gracias

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