¿Qué va a pasar con el blog?

Como os conté, no tengo muchos planes para desde aquí arriba este 2021, más que fluir y contar lo que me apetezca, cuando me apetezca.

Como os conté, no tengo muchos planes para desde aquí arriba este 2021, más que fluir y contar lo que me apetezca, cuando me apetezca. El tema educativo me satura un poco. Este barnehage me está ofreciendo muchos retos, me está haciendo cuestionarme muchas cosas y me está generando bastantes agobios y mucho, mucho que pensar.

Se suma a esto mi deseo (o necesidad) de contar, de escribir y de aportar, desde mi pequeña ventana al mundo, lo que aquí arriba aprendo, pienso y reflexiono.

Pero yo no soy sólo maestra, y a veces, cuando me centro mucho en mi faceta de maestra, mostrando por aquí todas mis cosas, reflexiones y anécdotas del barnehage, me olvido de mi tiempo libre más allá de ser maestra.
El otro día Gloria (@glorialopez.garnica) decía en un directo que podría estar horas y horas hablando de educación porque le apasiona. A mí me pasa igual, pero a veces entro en bucle y con mi forma de ver la educación, este bucle me frustra mucho y en muchas ocasiones me genera malestar.

Me frustra que la sociedad en la que vivimos, tanto allí abajo como aquí arriba, no sea una sociedad basada en el respeto a la infancia, me frustra cuando veo que tras todo el curso basando mi acompañamiento en el respeto, mis peques, con solo tres años y empezando a cumplir los cuatro, se insulten (eres una caca o eres tonto es muy frecuente en mi aula), se chantajeen o me chantajeen a mí, se burlen los unos de los otros y hagan cosas que saben que incumplen las reglas básicas (como por ejemplo romper cosas) con voluntad de hacerlo y lo acompañen de una burla.

Me frustra porque sé que estos comportamientos surgen de un problema de inestabilidad de personal que les genera inseguridad, sumado a que no viven en un entorno respetuoso y están creciendo rodeados de chantajes (si te pones la chaqueta rápido al llegar a casa te daré chocolate), sintiéndose molestos (una cosa que creo que se ha potenciado con el tema del teletrabajo) y, en definitiva, sin poder SER, ESTAR y CRECER en libertad. Sé que no tienen la culpa de estos “malos comportamientos” y sé que tienen un origen muy claro. Pero me frustra porque al menos a día de hoy, no sé acompañar esta problemática de manera respetuosa y con un resultado claro. Y en mi centro se necesitan y se exigen resultados, yo misma necesito resultados, sencillamente porque se nos está acabando el material (todo lo rompen), muchos han perdido las ganas de venir al barnehage (porque sus amigos se burlan, les pegan, etc.) y al mismo tiempo, tengo a muchas compañeras juzgándome todo el tiempo (no tengo aula, estoy en una zona abierta junto a la cocina donde todas cocinan cada día).

Os estoy contando desde lo más profundo cómo me siento. Incapaz de “solucionar” el problema y muy consciente de que esto no es algo que se “solucione” así como así. Pues es algo muy profundo, causado por una sociedad irrespetuosa y un ambiente en el barnehage que proporciona inseguridad constante (acompañantes que cambian casi a diario, un espacio que no es propio, jornadas de 9-10 horas…)

Así que por esto me cuesta un poco más escribir. Me apetece desconectar al llegar a casa y al mismo tiempo me apetece escribir, publicar y compartir. No sé. Quizá es el momento de que desde aquí arriba sea un poco más “Miriam escribe desde aquí arriba” que “Miriam os cuenta sobre educación desde aquí arriba”

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