"Si esta hubiese sido mi primera impresión de Noruega, ya estaría de vuelta en casa" #Oslocuento 1

Si me sigues desde hace un tiempo, sabrás que soy Miriam, una maestra de educación infantil de Valencia (España) que en 2015 decidió junto a su pareja irse a vivir un año fuera para viajar, conocer, aprender y disfrutar. Ese año se convirtió en (casi) cinco años en Bergen en los que además de todo lo anterior, descubrí una nueva forma de entender mi profesión, ya no sólo por mis aprendizajes en el #barnehage donde trabajé en Bergen sino porque decidí compartirlos y encontré una comunidad en instagram llena de reflexiones sobre la educación respetuosa y en libertad que me hizo reflexionar y aprender infinitamente más de lo previsto (gracias).

El 1 de Diciembre me mudé a las afueras de Oslo y empecé en un nuevo trabajo y una nueva vida. Como quiero recordarlo para siempre y he visto que os apetecía a algunos seguir mis pasos por aquí, he decidido crear esta sección que utilizaré para plasmar mi experiencia, con sus decepciones y con sus alegrías, con sus retos, sus fracasos y sus logros. Si te apetece seguir esta experiencia, bienvenida. Si no te apetece, sáltate los post en los que utilice el hashtag #Oslocuento en el título, desde aquí arriba seguirá siendo lo que hasta ahora, un espacio de reflexión y de sacar temas a flote para mejorar la visión de la infancia, no te preocupes.

Dicho esto, allá voy.

“Si esta hubiese sido mi primera impresión de la educación infantil de Noruega, ya estaría de vuelta en casa”

Os pongo en situación. 2 de diciembre de 2019. 8:50 de la mañana. Bajo del autobús con mi mejor sonrisa, los nervios a flor de piel y mis ganas de conocer, de una vez, mi nuevo lugar de trabajo, a mis nuevos peques y a mis nuevos compañeros. Entro, pregunto, y llego a mi aula. “Hola, soy Miriam, encantada” “¿La nueva maestra líder? ¿qué vamos a hacer hoy?

No conozco el grupo, las rutinas ni a las compañeras. No sé qué suelen hacer, ni si tienen algo planeado. Por no saber no sé ni dónde está el baño y esta pregunta me llega como un cazo de agua fría. “Qué-vamos-a-hacer-hoy” fue la frase que me hizo ver que nadie iba a presentarme, enseñarme el centro, contarme un poco el funcionamiento, etcétera. Pero bueno, amablemente le dije que siguiésemos la rutina normal que para mi hoy era importante ir conociendo al grupo y el centro y sin mayores actividades que esas (al fin y al cabo, en Bergen actividades lo que se dice actividades nunca hacíamos) y tras una pequeña conversación siguió el día.

Ahí fue cuando descubrí que no había ninguna rutina ni ninguna pauta a seguir más allá de que a las 11 comían, después dormían y después merendaban. “Juego libre” pensé yo. Pero algo no iba bien. Los niños y niñas corrían, gritaban y lanzaban. Algunos empujones y poco más. Y mis compañeras, a las que fui conociendo durante el día me parecieron cansadas, desmotivadas y un poco hartas. Me fui de allí disgustada. Una primera impresión bastante mala, aún así, pensé “Bueno esto es también porque estás cansada, llevas dos semanas de mudanza los fines de semana y trabajo y duras despedidas entre semana, ten paciencia” pero la semana no fue a mejor.

El espacio era grande, pero vacío. Las paredes demasiado sucias para ser un centro de nueva construcción y los juguetes demasiado viejos, rotos y plasticosos. Las horas de juego al aire libre eran escasas, o el suelo estaba demasiado resbaladizo o hacía demasiado frío o los niños iban a llorar o cualquier otra razón. Y también me llegó el plan del mes. El plan. Eso que íbamos a hacer cuando me preguntaron que qué íbamos a hacer hoy el primer día. Julegaver. Regalos de navidad. O lo que es lo mismo: Alrededor de diez manualidades dirigidas que teníamos que hacer lo más pronto posible porque ya íbamos con retraso madremíamadremía.

Y entonces fue cuando llamé a mi madre y me hundí. Y le dije “Si esta hubiera sido mi primera impresión de la educación infantil en Noruega, hace años que habría vuelto a casa” y me eché a llorar.


Nos leemos la próxima semana y, si quieres más, instagram es la red social que más utilizo, no dudes en seguirme por allí.

¡Un abrazo desde aquí arriba!

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